Hoy. Hoy será. Si no lo hago hoy, nunca será.
Lo pondré en su almuerzo. No. Muy obvio.
Tal vez en el café de la tarde.
Pero...¿En qué diablos estoy pensando? Cierto que hizo algo terrible…imperdonable…pero, ¿tengo yo derecho a hacer algo peor? Sí. ¿Acaso soy cobarde? ¿Me faltan ganas?
No. Eso estoy segura que me sobran. ¿Agallas? ¿Valor? Sí. Allí está el problema.
Pero piensa, ¡lo que hizo es un pecado!
Pero piensa, ¡lo que hizo es un pecado!
Sí.
Pero hacer lo que tengo en mente sería uno peor.
¡Justificado!
“¡Justificado!” digo, sin pensarlo dos veces. Pero igual dirá él de lo que hizo.
No.
No me quiero poner en plan de compararme con él. ¡Con esa bestia! ¡Traicionero! ¡Malagradecido!
Le di todo, y aún así no fue suficiente para él. Tenía que hacer…lo terrible…lo innombrable…lo imperdonable.
¡Ese bueno para nada! Y ella…Ja! Ella…
Esa cosa que se hacía llamar mi amiga…
¿Juntos querían estar? ¡Pues así lo estarán cuando sus almas se pudran en el infierno por toda la eternidad!...
Junto con la mía.
¿Y la mía por qué?
Porque también yo iré con ellos, si llevo acabo mi plan.
No. Yo no me iría allí. ¡Ese lugar es para pecadores sin razón! Yo tengo una razón perfecta para envenenarlo.
“Pecadores sin razón”. ¿A quién trato de engañar? No tengo derecho a hacerlo. Sólo el que da, puede quitar. Yo no le di la vida, no se la puedo quitar. ¿O sí?
¿Acaso voy a poner en duda mis creencias?
No. Eso nunca.
Volviendo a lo importante… ¿Cómo hacerlo sin que se de cuenta? ¿Voy a poder vivir en paz, después de hacerlo? ¿Mi conciencia me dejará tranquila? ¿Podré dormir, sin soñar que soy perseguida?
Tomé la decisión…si la oportunidad se presenta, lo hago.
Volviendo a lo importante… ¿Cómo hacerlo sin que se de cuenta? ¿Voy a poder vivir en paz, después de hacerlo? ¿Mi conciencia me dejará tranquila? ¿Podré dormir, sin soñar que soy perseguida?
Tomé la decisión…si la oportunidad se presenta, lo hago.
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