viernes, 30 de septiembre de 2011

Escribir

Escribo, porque si no lo hiciera, explotaría. Escribo para deshacerme de todos los sentimientos asquerosos que invaden mi ser cuando me siento triste o enojada. Escribo cuando me siento feliz y necesito compartir esta felicidad conmigo misma. Escribo para vaciarme de lo que me sobra. Escribo para sentirme llena. Escribo, porque si no lo hiciera, dejaría de existir. Escribo por sentir ese poder que todos añoramos de sentirnos dueños de otros personajes. Escribo porque quiero y porque puedo.
Hace un año, mi hermano me dio un pequeño cuaderno con forro de cuero, y desde ese día lo convertí en mi propio mundo. Escribo en él porque cuando lo hago, no existe nada más que el cuaderno, el lápiz y yo. Escribo porque todo desaparece. Escribo porque puedo sumergirme en todo lo que soy y lo que quiero ser. Escribo porque vivo. Vivo porque escribo.
Escribo porque para mí es lo mismo que respirar. Escribo porque es tan obvio para mi como el levantarme cada día para realizar mis actividades cotidianas. Escribo porque me siento libre.
Escibo porque es para mí un ejercicio que me recuerda que estoy viva y que siento. Escribo por la misma razon que como: para subsistir.
Escribo de una u otra forma, para imortalizar momentos o pensamientos, aunque el temor me invade al leer lo que ya nunca tendrá chance de morir.
Escribo por una simple razón: por inercia.

domingo, 25 de septiembre de 2011

De viento y tiempo

La luna describe al viento
el tiempo al tiempo.
El tiempo es cuestión de opiniones
y el viento, un conjunto de canciones.
El viento susurra una historia
y el tiempo la convierte en memoria.
Al tiempo le sobran ganas de descansar
y al viento las de no volar.
El tiempo y el viento quisieran coincidir,
en el encanto momentáneo de no existir.
Al tiempo le faltan ganas
y al viento fuerzas.
Viven de glorias paganas
y de inercias tercas.
Quisieran por hoy retirarse al descanso:
Pero su ideal, frustrado,
no es más que un final ilusionado.
Así que de la mano seguirán existiendo ambos,
el viento con el tiempo
y el tiempo con el viento...

sábado, 17 de septiembre de 2011

Monólogo de una mente perturbada

Hoy. Hoy será. Si no lo hago hoy, nunca será.
Lo pondré en su almuerzo. No. Muy obvio.
Tal vez en el café de la tarde.
Pero...¿En qué diablos estoy pensando? Cierto que hizo algo terrible…imperdonable…pero, ¿tengo yo derecho a hacer algo peor? Sí. ¿Acaso soy cobarde? ¿Me faltan ganas?
No. Eso estoy segura que me sobran. ¿Agallas? ¿Valor? Sí. Allí está el problema.
Pero piensa, ¡lo que hizo es un pecado!
Sí.
Pero hacer lo que tengo en mente sería uno peor.
¡Justificado!
“¡Justificado!” digo, sin pensarlo dos veces. Pero igual dirá él de lo que hizo.
No.
No me quiero poner en plan de compararme con él. ¡Con esa bestia! ¡Traicionero! ¡Malagradecido!
Le di todo, y aún así no fue suficiente para él. Tenía que hacer…lo terrible…lo innombrable…lo imperdonable.
¡Ese bueno para nada! Y ella…Ja! Ella…
Esa cosa que se hacía llamar mi amiga…
¿Juntos querían estar? ¡Pues así lo estarán cuando sus almas se pudran en el infierno por toda la eternidad!...
Junto con la mía.
¿Y la mía por qué?
Porque también yo iré con ellos, si llevo acabo mi plan.
No. Yo no me iría allí. ¡Ese lugar es para pecadores sin razón! Yo tengo una razón perfecta para envenenarlo.
“Pecadores sin razón”. ¿A quién trato de engañar? No tengo derecho a hacerlo. Sólo el que da, puede quitar. Yo no le di la vida, no se la puedo quitar. ¿O sí?
¿Acaso voy a poner en duda mis creencias?
No. Eso nunca.
Volviendo a lo importante… ¿Cómo hacerlo sin que se de cuenta? ¿Voy a poder vivir en paz, después de hacerlo? ¿Mi conciencia me dejará tranquila? ¿Podré dormir, sin soñar que soy perseguida?
Tomé la decisión…si la oportunidad se presenta, lo hago.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Cuatro versos a un vampiro moderno

Me acerqué a la víctima con un hambre insaciable
Y bebí su sangre de forma imparable.
El cuerpo poco a poco perdía su color
y embriagado, lo vi perder su rubor.