Escribo, porque si no lo hiciera, explotaría. Escribo para deshacerme de todos los sentimientos asquerosos que invaden mi ser cuando me siento triste o enojada. Escribo cuando me siento feliz y necesito compartir esta felicidad conmigo misma. Escribo para vaciarme de lo que me sobra. Escribo para sentirme llena. Escribo, porque si no lo hiciera, dejaría de existir. Escribo por sentir ese poder que todos añoramos de sentirnos dueños de otros personajes. Escribo porque quiero y porque puedo.
Hace un año, mi hermano me dio un pequeño cuaderno con forro de cuero, y desde ese día lo convertí en mi propio mundo. Escribo en él porque cuando lo hago, no existe nada más que el cuaderno, el lápiz y yo. Escribo porque todo desaparece. Escribo porque puedo sumergirme en todo lo que soy y lo que quiero ser. Escribo porque vivo. Vivo porque escribo.
Escribo porque para mí es lo mismo que respirar. Escribo porque es tan obvio para mi como el levantarme cada día para realizar mis actividades cotidianas. Escribo porque me siento libre.
Escibo porque es para mí un ejercicio que me recuerda que estoy viva y que siento. Escribo por la misma razon que como: para subsistir.
Escribo de una u otra forma, para imortalizar momentos o pensamientos, aunque el temor me invade al leer lo que ya nunca tendrá chance de morir.
Escribo por una simple razón: por inercia.